La IV edición de la Ciclovida, organizada por la Delegación de Infraestructuras para Sostenibilidad dirigida por Antonio Rodrigo Torrijos, registró ayer su mayor participación de todas las celebradas hasta la fecha. Pero no en cuanto a ciclistas, sino a personas que se acercaron con sus hijos a participar en las diferentes actividades que el Ayuntamiento montó a lo largo de Menéndez Pelayo y que iban desde el Tai Chi hasta una máquina de hacer remo, pasando por mercadillos para niños, mesas para jugar a la ajedrez, lecturas de poesías o colchonetas de salto.
Porque bicis, lo que se llaman bicis, hubo muy pocas. Y si se tiene en cuenta que la delegación de Torrijos corta durante cinco horas una arteria principal de la ciudad para que ciclistas puedan hacer uso de ella, hay quien no entiende «el mal que causa a muchos vecinos que tenemos que acceder con sus vehículos o coger el autobús para que durante la primera parte de la mañana no haya literalmente nadie y, a partir de las 12, se llene de padres con niños pero no de bicis», cuenta un vecino de la zona.
Y el hombre llevaba razón. Es cierto que el tramo desde la Puerta de la Carne al Prado estaba muy animado sobre las 13 horas, pero el que iba de la Diputación a la Florida estuvo prácticamente vacío todo el tiempo. Y si a esto le sumamos la poca cantidad de ciclistas que participaron, se plantean varias cuestiones que otro vecino comentaba: «¿Por qué no se ponen las actividades dentro de los Jardines de Murillo y olvidan la avenida? ¿Por qué siempre aquí para cuatro bicis y patinadores? ¿Por qué no le cambian el nombre, si aquí “ciclos” hay pocos?». Así fue, ya que había más gente jugando a la ajedrez y saltando que con bicis.
Torrijos, que aprendió de los errores de la vez anterior y retiró la propaganda de su partido, defendía ayer que este espacio esté «libre de coches» por un día, por lo que quizá el objetivo es eliminarlos más que darle un uso a los ciclistas. De este modo, el líder comunista argumentaba que «aunque no niego que tiene resistencias, es una apuesta para convertir a Sevilla en un referente urbano de lucha contra el cambio climático y por el modelo de ciudad sostenible».
Como dato curioso, a pocos metros, a la misma hora, había un acto del PP con Zoido, Arenas y Sanz, que incluso se pararon a hablar con los ciclistas. Un Zoido que se abstuvo en el Pleno sobre la Ciclovida y que negó manifestarse acerca del asunto, algo que aprovechó Torrijos. «Está bien que el señor Zoido aprenda a no precipitarse porque puede perjudicarle y por eso está esperando a ver el resultado», dijo. Precisamente eso, el resultado, se confirma en cada edición: «muchas quejas, pocas bicis».



